¿Marcas políticas?

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El triunfo de Trump en las elecciones de noviembre de 2016 y sobre todo la orden ejecutiva sobre inmigración del 27 de enero están provocando grandes consecuencias entre las marcas y han tenido notable influencia sobre el Super Bowl del 2017, donde distintos anuncios tenían implicaciones políticas.

En un movimiento sin precedentes, IBM o Starbucks se han pronunciado públicamente ante la orden ejecutiva de Trump; Dove ha presentado sus propios “hechos alternativos” (parafraseando la ya famosa afirmación de miembros del equipo de Trump); gigantes de Silicon Valley como Apple, Google, Facebook, Microsoft, Twitter, Uber o Netflix han acudido a los tribunales; Airbnb ha centrado su spot del Super Bowl en la diversidad…
Cuando una marca toma postura surgen riesgos, porque proliferan los partidarios, pero también los  detractores. Pueden producirse boicots, pero también cabe galvanizar el entusiasmo de los fans. En principio, las marcas deben ofrecer soluciones a los públicos que no sean “partidistas”, buscar lo que une, no lo que separa. Pero también es verdad que deben tener respuestas para los grandes problemas sociales. En cualquier caso, el debate está servido y tendremos que seguir pensando sobre ello. ¿Han nacido las marcas políticas?

MÁS EN:

The Rise of the Political Brand

 

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Francisco J. Pérez-Latre

Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Especializado en medios publicitarios y comunicación corporativa, y principal autor de C4E Trends. El más cultivado de todos nuestros colaboradores, y la mente académica detrás de proyectos de formación de C4E.

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